“los antiguos poetas de Al-Andalus, grandes exploradores del deseo, usan la palabra Ryad para hablar del corazón caprichoso de sus amadas… Pero también para mencionar su sexo atesorado y misterioso, promesa de placeres y reto para el jardinero que pacientemente lo siembre y lo cultive.
Para mí, en ese instante, la palabra describía a esta mujer. Su Ryad era ella.”
Alberto Ruy Sánchez en Los jardines secretos de Mogador.